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La Pisa escondida


Recorrido de un día como un local


Una pregunta que me hacen muy a menudo es qué hay para ver en Pisa además de la Torre. La verdad es que me tira abajo que se reconozca a esta pequeña pero muy linda ciudad sólo por su ícono. Por eso, hoy los quiero llevar a conocer una Pisa escondida, una Pisa que no sale en las guías turísticas, una Pisa a modo local. ¿Vamos?


Imagen de la autora

Pisa es una de las principales ciudades de La Toscana y es muy fácil acceder a ella ya sea en auto, bus, avión o en tren, que es mi favorito. Creo que Italia es una país para recorrer en tren. Desde la capital toscana hay uno a cada hora, así que sólo tenemos que acercarnos a Santa María Novella, comprar un pasaje y en una hora estaremos en nuestro destino.

Apenas salimos de la estación comienza nuestro recorrido en la Piazza Vittorio Emanuele II, donde vamos a ver, además de la gran estatua dedicada al primer rey de Italia, un edificio que seguramente nos llamará la atención por su estilo neogótico. Es la Oficina de Correos y se construyó a principios del siglo XX. Aunque no tengan que enviar ninguna carta entren y miren el techo, es realmente fantástico. Del otro lado está la Iglesia de San Antonio Abad, que sospecho que no se puede visitar porque nunca la encontré abierta. Pero lo que tenemos que ver acá es el gran mural que pintó Keith Haring poco antes de morir en uno de sus muros. El “Tuttomondo” son 180 metros cuadrados de figuras de todos los colores que representan la paz en el mundo. Haring es un conocido artista pop que se caracteriza por pintar con colores brillantes y violentos, pero cuando pintó este mural decidió bajar los tonos para que concordaran

con los de la ciudad.

A sólo dos pasos de ahí comienza una de las calles más animadas de la ciudad: Corso Italia. Acá podemos tomar un café en alguna de sus cafeterías, un helado o un trozo de pizza si tenemos mucho hambre. Encontrarán tiendas de todo tipo ya que es el centro comercial pisano. Vamos a llegar al Ponte di Mezzo, pero todavía no vamos a cruzarlo. Antes, podemos visitar el mercado que todas las tardes (a partir de los jueves) se monta bajo la logia Palazzo Gambacorti sede del Comune di Pisa. Si somos amantes del arte podemos desviarnos un poco de nuestro recorrido para ir al Palazzo Blu, un centro para exposiciones temporales y actividades culturales. Se encuentra en el Palazzo Giuli Rosselmini Gualandi, un antiguo palacio recuperado por la Fondazione Pisa que debe su nombre al color azul que descubrieron durante una restauración reciente. Tiene exposiciones permanentes dedicadas a la historia de la ciudad y exposiciones temporales realmente interesantes. Actualmente, y hasta el 17 de febrero de 2019, podemos visitar una muestra de arte surrealista directa del Museo Pompidou de Paris. En su página oficial pueden consultar los horarios, precios y demás exposiciones.

Cruzamos el Río Arno por el Ponte di Mezzo y nos encontramos con Piazza Garibaldi, otro de los puntos de encuentro para los pisanos. A partir de acá, el Corso Italia cambia de nombre a Borgo Stretto y continúa siendo el centro comercial con cafés, heladerías y locales de todo tipo, aunque para mí este es el Centro Histórico propiamente dicho. Alcen un poco la mirada y verán las típicas casas de colores. Personalmente, soy fan de dejar de lado el mapa y los recorridos por un ratito y perderme por las callejuelas tan características de los centros históricos de las ciudades italianas. Pisa no es la excepción, y por eso lo incluyo en este itinerario como un local. A ver si encuentran la casa donde nació Galileo Galilei en 1564.


Casa Ammannati. Imagen de la Autora

Continuando nuestro recorrido, podemos visitar la Piazza della Vettovaglie, donde en el día se monta el mercado de frutas y verduras y por la noche es el punto de encuentro para los jóvenes pisanos y aquellos que están de Erasmus. Porque sí: Pisa es sede de una de las mejores universidades de Italia y por eso cada año hay estudiantes de todo el mundo que vienen a terminar sus estudios aquí. Muy cerca encontramos la Piazza Dante Alighieri donde, si el horario nos lo permite, podemos almorzar en una de las que, para mí, es una de las más tradicionales trattorias de la ciudad: la “Trattoria da Stelio”. Atendida por su dueño, es la mejor opción para recuperar fuerzas para seguir conociendo la ciudad.




Llegamos a Piazza dei Cavalieri o también conocida como “Plaza de las siete calles”, ya que en la antigüedad ese era el número de las calles que desembocaban allí. Actualmente son sólo cinco. ¡Cuidado que pueden aparecer autos por todos lados! Probablemente les llame la atención la fachada del gran edificio que podemos ver acá: es el Palazzo della Carovana, sede la la Escuela Santa Ana, que forma parte de la Universidad de Pisa. ¡Estamos muy cerca de lo que vinimos a ver!

Por fin llegamos a la Piazza dei Miracoli. Recuerdo la primera vez que vi la Torre: me quedé helada. Es mucho más grande de lo que imaginaba y está realmente torcida. El trío de monumentos para ver acá se completa con el Duomo y el Baptisterio, el más grande del país. Si los quieren visitar por dentro tienen que sacar una entrada que es gratuita para el Duomo y para el Baptisterio, y para subir a la Torre hay que gastar un poquito. Les aconsejo sacarla con anterioridad porque solo dejan entrar a 30 personas a la vez.En su página oficial pueden ver los costos y comprarlas.

Podríamos decir que el recorrido ha terminado, pero todavía nos queda descubrir la Pisa escondida. El street art es algo que busco en todas las ciudades que voy, y acá encontré muchísimas obras escondidas. Hay un itinerario artístico que une la ciudad con el barrio de Porta a Mare, donde podemos ver grandísimas obras de arte; ya se van a dar cuenta porqué. Todas forman parte del “Welcome to Pisa”. Las obras de K, también llamadas Exit-Enter, están dispersas por toda Pisa y reconocerlas es muy fácil: un hombrecito que persigue corazones y globos que, cuando lo veas, seguro te sacará una sonrisa. Blub es otro de los artistas que han dejado obras escondidas en la ciudad. Se tratan de celebridades con una máscara de buceo pintadas o pegadas en cajas de agua o paneles eléctricos. Blub es el seudónimo de un artista florentino, por lo que es muy probable que hayas visto muchas de sus obras en la capital toscana. Si encuentran alguna pueden sacarle una foto y compartirla en Instagram con el hashtag #lartesanuotare.


Homenaje a Galileo Galilei, Ozmo. Imagen de TravelOnArt

Una última cosa, no se vuelvan a casa sin haber visto el atardecer sobre el Ponte di Mezzo. Pueden hacerlo mientras toman un aperitivo y será la mejor manera de terminar un día como un local en Pisa.


Buon Viaggio!


Por Angelle Lardet Farrero

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