• EsFlorencia

De amor y migración, o de qué va un doctorado en Italia

Llegué a Italia hace ya casi tres años para hacer un Doctorado en Ciencias Sociales en la Universidad de Pisa. Mi proyecto proponía estudiar la migración mexicana en Italia. ¿Quiénes son los que migran a Italia? y ¿por qué migran? fueron las preguntas que en un inicio guiaron mi investigación.

La primera revelación fue el encontrarme con que el 70% de los mexicanos en Italia son mujeres que, en su mayoría, llegaron enamoradas de italianos. Se trataba de un caso de amor y migración. A partir de este descubrimiento empezó un viaje en el que me dediqué a recolectar historias de amor que, a su vez, eran historias de migración.

Una mujer que se había casado con el guardián del Colosseo después de haberse conocido en unas vacaciones en Roma, otra que conoció al padre de sus hijos en Pompei durante un tour y él era el guía. El barista de un pequeño bar en el puerto de Génova, un violinista en Venecia, un cantante de rock en Cerdeña, un vendedor de souvenirs en Milán, el maestro de italiano en la escuela que quedaba cerca del Vaticano. Historias de todo tipo y en distintas épocas. Historias que empezaron hace 30 años y aún hoy siguen, otras que iniciaron hace meses y ya terminaron. Relaciones que se mantuvieron por fax y por teléfono o por Skype o Whatsapp.

Viajé durante un año por distintas regiones de Italia para encontrarme con mujeres que habían dejado familia y trabajo en México por haber encontrado el amor en Italia. Un par de maletas y una promesa de matrimonio parecían bastar para algunas, otras prefirieron esperar y estudiar italiano. Algunas llegaron con un proyecto: cocinar comida mexicana para fiestas, dar clases de español o vender artesanías hechas por ellas mismas. Con distintos orígenes, edades e intereses todas llegaron a una Italia que, para algunas, fue cálida y hospitalaria, pero que en otros casos fue dura y hostil.

En sus historias de amor y migración me hablan también de soledad, discriminación, dificultad y frío. No sólo el frío que pasan cada invierno y al que evidentemente no estaban acostumbradas, sino a la frialdad en su relación con otras personas, la dificultad de hacer amigas y de relacionarse con otras mujeres. El racismo e incluso la violencia en su relación de pareja también ha salido a flote durante las entrevistas.

Algunas hoy son viudas, otras divorciadas o separadas, otras aún novias o siguen de esposas después de años. Todas, en sus distintos roles, cuentan haber llegado por amor. Los estudios migratorios con frecuencia hablan de una migración forzada e impulsada por factores económicos y/o políticos. El amor en este contexto podría no tener cabida e incluso sonar banal, como si enamorarse no fuera lo suficientemente importante para dejarlo todo y partir.

Afortunadamente, son cada vez más los espacios académicos en donde se puede discutir la migración desde otros puntos de vista y hablar de qué cosa es el amor en términos sociales actualmente, pero sobre todo, en donde se debate qué significa ser mujer, latinoamericana y migrante en una Italia que no siempre es fácil.

Mi doctorado está por terminar. El viaje migratorio sigue. Tres años de investigación se traducirán en una tesis que será tan sólo una pequeña aportación para estas mujeres que enamoradas decidieron dejarlo todo en México y partir. Esta es la historia de su lucha y sus dificultades para aprender italiano, trabajar, lidiar con maridos ausentes, suegras entrometidas y niños biculturales. Lejos de todos los estereotipos en torno a vivir en una Italia que ya no es la de Fellini. Esta investigación es también de ellas.


Por Paulina Sabugal

696 vistas

EsFlorencia: hablar en italiano, pensar en español

¿Quieres saber más? Escríbenos: esflorencia.firenze@gmail.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now